
El ministro de Defensa y miembro de la familia real ha negado que se vayan a alterar las normas que prohiben la apertura de iglesias en Arabia Saudí, patria de Mahoma.
26 de marzo. El que se considera más fiel e importante aliado de Occidente en la Península Arábiga mantendrá su política de discriminación de otros cultos distintos al musulmán. El príncipe Sultán, miembro de la familia real y ministro de Defensa, ha respondido a las débiles denuncias en EEUU de que la monarquía saudí no permite la presencia pública del cristianismo con una negativa terminante: "No hay iglesias. Ni las hubo, ni las hay, ni las habrá".
La agencia federal Comisión de EEUU para la Libertad Religiosa se quejó en su informe anual de que el Departamento de Estado no haya incluido a Arabia Saudí en la lista de países que vulneran el derecho de las personas a practicar su credo. Esta libertad no existe en el reino gobernado de manera absolutista por la familia Saud. La protesta llegó a Arabia Saudí y Sultán hizo estas declaraciones a la prensa nacional, que difundió la agencia AP el día 14.
"Nuestro país fue el lugar de nacimiento de la Profecía (el islam) y el Mensaje y nadie puede cambiarlo, incluso aunque perdamos nuestras alianzas", dijo el príncipe como argumento. Y añadió: "aquellos que solicitan la apertura de iglesias son, por desgracia, unos fanáticos".
Sin embargo, el Gobierno saudí se aprovecha de la libertad religiosa en otros países para difundir su versión del islam. Arabia Saudí financia cientos de mezquitas en todo el mundo, como la abierta en Madrid junto a la M-30. La Liga Islámica Mundial, con sede en el reino, promovió el año pasado en Francia un juicio contra el escritor Michel Houellebeq por haber criticado la religión musulmana.
Fuente: Elsemanaldigital.com